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La JdC vuelve a destinar una partida de 6.000 euros para apoyar cinco proyectos solidarios

La Junta de Cofradías destina de nuevo este año una partida extraordinaria de 6.000 euros para apoyar económicamente varios proyectos solidarios, gestionados por diversas asociaciones con presencia en la ciudad de Cuenca o que cuentan con la colaboración activa de conquenses en sus actividades. La partida se suma a los casi 4.000 euros presupuestados para ayuda asistencial por la Junta de Cofradías en 2019, así como a otras acciones solidarias puntuales puestas en marcha por la institución nazarena a lo largo del año.

Según explica el presidente de la JdC, Jorge Sánchez Albendea, la idea de conceder una ayuda extraordinaria se contempló por primera vez en 2018 y viene motivada “porque consideramos que tenemos que hacer todo lo posible por los más necesitados”. En 2019 la JdC ha decidido darle continuidad, aprobando de nuevo la ayuda y sumando un proyecto más a los cuatro con los que ya se viene colaborando desde el año pasado.

Así, la partida se destinará a partes iguales a cinco proyectos de cooperación (uno en la ciudad y cuatro en el extranjero) para los que la JdC ha recibido solicitud de ayuda. Las organizaciones que gestionan estos proyectos son Cáritas Diocesana de Cuenca, Manos Unidas, la Asociación Vívere, la Asociación Cité Soleil y el Hogar María de Nazareth.

Los proyectos, al detalle

El Hogar María de Nazareth, situado en Yurimaguas (al borde de la selva peruana), constituye la nueva incorporación a la acción asistencial de la JdC en 2019. El misionero conquense Jesús López lleva toda la vida vinculado a este proyecto, desde que llegara de misión a Perú. El Hogar María de Nazareth se centra en la atención a niños y jóvenes con discapacidad, en un entorno extremadamente hostil para ellos: “en estas condiciones la discapacidad no tiene cabida, añadiendo además los prejuicios y supersticiones arraigados en las culturas, por los que las personas diferentes son asociadas a maldiciones para sus familias. Esto provoca en muchos casos rechazo por parte de la sociedad y vergüenza en sus propias familias. Este rechazo, falta de cuidados y desconocimiento tiene sus resultados, la muerte de muchos niños y niñas nacidos con algún tipo discapacidad y una vida llena de limitaciones y falta de oportunidades” explican desde el Hogar. La organización trata “de dar la atención, cuidados y cariño que estas personas merecen y necesitan. Les da una nueva vida”. Actualmente el Hogar ayuda a más de 60 niños y jóvenes con discapacidades, ofreciéndoles entre otros servicios terapia física con fisioterapeutas especializados, les facilita aparatos biomecánicos (sillas de ruedas, andadores, muletas…), financia operaciones y tratamientos en centros especializados de Tarapoto y Lima, y fomenta la inserción de estos jóvenes en el mundo laboral. Además, promueve un programa de alimentos y medicamentos, con el que trata de abastecer las necesidades básicas de las familias más pobres de la zona selvática, principalmente destinado a ancianos y jubilados sin recursos ni capacidades laborales. “Varios jóvenes de Cuenca han tenido la oportunidad de ofrecer un voluntariado misionero este verano de 2018 en el Hogar María de Nazareth, donde conocieron a muchos de estos jóvenes y niños discapacitados, su situación y la labor tan necesaria que lleva a cabo el Hogar con ellos y muchas otras personas” explican desde la organización.

Cáritas Diocesana de Cuenca destinará el dinero de la aportación de la JdC a continuar con la rehabilitación del Centro Residencial para personas en Situación de Sin Hogar. Según explica Cáritas en su solicitud, el Centro de Atención Residencial “está definido como un recurso de alojamiento, acompañamiento y convivencia en grupo, donde se acuerda e inicia el proceso de inserción sociolaboral individualizado con la persona, durante un período máximo de estancia de 18 meses”. El objetivo principal del proyecto es “cubrir todas las necesidades de estas personas, no solo las de subsistencia, sino también las necesidades de protección, afecto, comprensión, identidad, libertad y ocio. Este tipo de necesidades, no son materiales, sino vitales, existenciales y de carácter afectivo”. Dichas necesidades requieren “tiempo, procesos de acompañamiento individualizados y con diferentes metas (siempre ajustados a cada participante)”. En definitiva, se pretende dar “una atención integral, basada en valores como la solidaridad, la responsabilidad ante cada situación, haciendo protagonistas a los participantes de su propio proceso de crecimiento y trabajar con la persona como centro de la intervención desde la profesionalidad”. Es decir, el Centro “pretende dar un servicio psicosocial y comunitario, integral y de continuidad de cuidados, a través de distintos servicios que responden a las diferentes necesidades según el itinerario de cada persona”. El presente Proyecto tiene por objeto la rehabilitación del Centro con el objetivo de mejorar la estancia de los participantes en el mismo.

Manos Unidas destinará la ayuda a continuar con la mejora de las infraestructuras de una Escuela de Secundaria de Bori (Benín). Según detallan desde la ONG, este Collège d`Enseignemente General Temè tiene actualmente 500 alumnos, y solo 6 aulas. Manos Unidas, a través de la JdC, colaborará en la construcción de un módulo de 4 aulas. Este proyecto “permitirá mejorar las condiciones de estudio de los alumnos, ampliar el número de plazas disponibles para los jóvenes de la zona y permitir que los padres no tengan que aumentar la cotización para financiar la construcción de nuevas aulas. La aportación local es el coste de la cimentación del edificio así como el equipamiento de las nuevas aulas. Esto supone un 17% del valor total del proyecto. Los beneficiarios directos son los 300 alumnos de este Instituto, que ocuparán las nuevas aulas, accediendo así a una educación de secundaria en condiciones adecuadas, sin masificaciones, ni horarios discontinuos por falta de espacio suficiente en el Centro”. Ésta no es la única ocasión en que la institución nazarena y Manos Unidas hacen frente común: “La JdC lleva ocho años colaborando con Manos Unidas de Cuenca a través de la iniciativa del Rastrillo Nazareno” recuerda Sánchez Albendea.

La Asociación Vívere, por su parte, solicita la ayuda para continuar con su proyecto de dotación de sillas de ruedas a personas con discapacidad que no disponen de medios para adquirirlas y que se encuentran en la Diócesis de Dolisie (Congo Brazzaville). Los objetivos son “ayudar a discapacitados físicos a recobrar su dignidad facilitándoles un medio de desplazamiento autónomo, así como participar a la felicidad de los que lo necesitan”. Vívere es una ONG constituida en Cuenca en Febrero del año 2005 por un grupo de amigos de Monseñor Andrés Carrascosa Coso, hoy Nuncio de su Santidad en Ecuador. Desde su nacimiento “venimos aportando toda nuestra capacidad económica a proyectos a desarrollar en Congo y Gabón, primer destino de Carrascosa. Somos una ONG pequeña, con la mayoría de socios de Cuenca, pero que nos sentimos muy orgullosos de poder presumir de que ni un solo euro aportado por nuestros socios se destina a gastos de ningún tipo que no sea la financiación de un proyecto”.

Finalmente, la Asociación Cultural “Ayuda a Cité Soleil” empleará la ayuda en el sostenimiento del Centro que las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul tienen en esta barriada haitiana, una de las más pobres y necesitadas del país, y en el que atienden principalmente las necesidades nutricionales y educativas de los niños y niñas de la zona, sus necesidades médicas y las de sus madres, así como desarrollan un proyecto de empleabilidad para las madres a través de la artesanía, mediante el que las dotan de la formación necesaria y de un medio de vida con el que sacar adelante a sus familias. “Actualmente la Asociación cuenta con 700 padrinos o Socios que, con una aportación anual de 160€, soportan una parte muy importante del presupuesto total de la obra en ese Centro. Las Hermandades de nuestra Semana Santa y la Junta de Cofradías, muy concienciadas con nuestra labor, también nos apoyan mediante el apadrinamiento y con ayudas económicas” explican.

La solidaridad como fin fundamental

Entre los fines constitucionales de la Junta de Cofradías, así como de las hermandades de Semana Santa, está el asistencial. La acción social y solidaria es, en la Semana Santa de Cuenca, una de sus principales señas de identidad. “En los Estatutos de la Junta de Cofradías y de las hermandades se consigna una cantidad económica anual destinada a acciones asistenciales y solidarias” explica el presidente de la Junta de Cofradías, Jorge Sánchez Albendea.

En la institución nazarena, el presupuesto anual destinado a acciones asistenciales es del 2%. Esto supone que en 2019 se destinarán alrededor de 4.000 euros por parte de la JdC, sin contar con lo que destina cada hermandad de forma particular. Además este año “hemos decidido volver a potenciar el fin asistencial” recalca el presidente. Por eso “hemos decidido estudiar y apoyar estos cinco proyectos de cooperación, que contarán con financiación de la Junta de Cofradías” y que se suman al porcentaje fijo definido en los Estatutos. “En la institución creemos que debemos ayudar al prójimo y así lo hacemos. Forma parte de nuestra esencia y de nuestra fe” afirma Sánchez Albendea.

Además, independientemente del montante económico, todas las hermandades de la Semana Santa de Cuenca realizan acciones solidarias a lo largo del año, con especial incidencia en fechas como Navidad o Semana Santa. Recogidas de alimentos, de juguetes, de material escolar, de pañales, de productos para recién nacidos… son recursos que las hermandades canalizan a través de las organizaciones asistenciales de la ciudad y que ayudan al desarrollo de los más necesitados dentro y fuera de ella. La proliferación de grupos jóvenes entre las hermandades también ha contribuido a potenciar y dinamizar las acciones solidarias.

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