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La aportación a la cultura ilustrada del Jesuita Marcos Burriel en los martes de La Racal

La aportación a la cultura ilustrada del historiador y epigrafista del siglo XVIII Andrés Marcos Burriel, nacido en Buenache de Alarcón, será el tema de la nueva cita este martes 5 de noviembre de la programación semanal de la Real Academia Conquense de Artes y Letras. Correrá a cargo del asimismo historiador y director de la propia Corporación convocante, Miguel Jiménez Monteserín. La charla tendrá como escenario, como es habitual, a partir de las ocho de la tarde, el salón de actos de la institución en la segunda planta del edificio de las antiguas Escuelas de San Antón, junto a la iglesia de la patrona de Cuenca, la Virgen de la Luz. También como es norma de la RACAL, la entrada será libre y gratuita hasta completar la capacidad del local.

Una autoridad historiográfica
Andrés Marcos Burriel fue un jesuita conquense, nacido en 1719 en Buenache de Alarcón. Formado en el Colegio Imperial de Madrid, ingresó allí en el noviciado de la Compañía y pasó más tarde por la Casa de Probación que la orden tenía en Villarejo de Fuentes. Fue profesor de Filosofía en diversas instituciones a lo largo de su vida, pero su mayor aportación intelectual tuvo que ver con la investigación histórica y sus fuentes de todo género. Fue nombrado en 1750 por el rey Fernando VI para dirigir una Comisión de Archivos constituida entonces. Su objeto era recorrer los de catedrales, monasterios y ciudades de España con el fin de recopilar en ellos documentos que, además de servir como respaldo a una historia crítica civil y religiosa de España, apoyase las pretensiones de control sobre la Iglesia española, en clara oposición a Roma, que la Corona tenía. Concluido su trabajo en 1756, los papeles fueron llevados a la Biblioteca Real y se conservan hoy en la Nacional. Nombrado profesor de filosofía a continuación en el Colegio Máximo de Alcalá, fallecería en Cuenca en 1762.

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