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Por Cuenca, para Cuenca

Los conquenses que no tienen medios para llegar a Decathlon tienen que poner en peligro su integridad física y reclaman que se habilite una línea de autobús y se acondicione la carretera para llegar a pie o en bicicleta

¿Sabías que Decathlon ofrece a sus usuarios más de 100 disciplinas deportivas? Piensa en una de ellas, ¿cuál crees que es el deporte sobre el que se asientan sus bases?

Efectivamente, si estás pensando en el ciclismo, estás en lo cierto. Hace 40 años, en la localidad francesa de Lille, un estudiante de ingeniería que trabajaba en la carnicería de su tío decidió abandonar su oficio y comenzar a vender bicicletas. Ese emprendedor era, Michael Leclercq, y así comenzaba la historia de Decathlon, la multinacional dedicada a la distribución de material deportivo.

Y con el mismo sentido que nació la empresa, hacer el deporte accesible al mayor número de personas, llegó a Cuenca hace ya dos años.

Pero ¿qué tienen que ver el ciclismo y Decathlon con Cuenca?
En estos dos años, Cuenca tiene más color, vuelve a existir en el mapa, al menos representativa y culturalmente. La formación de gobierno encabezada por Ángel Mariscal está llevando a cabo una labor magnífica en la promoción nacional y mundial de Cuenca. Trabajan a diario para atender las demandas de sus ciudadanos y mejorar la ciudad. En este sentido, se encuentran inmersos en la elaboración de un Plan de Movilidad Urbana Sostenible o PMUS.

¿Que qué es esto? “Un conjunto de actuaciones que tienen como objetivo la implantación de modos de transporte que hagan compatibles crecimiento económico, cohesión social y defensa del medio ambiente, garantizando, de esta forma, una mejor calidad de vida para los ciudadanos”.

¿El porqué de esta iniciativa? En el documento que recoge el pacto por una movilidad sostenible se detallan una serie de principios inspiradores entre los que destacan tres: racionalizar el uso del automóvil; apostar por formas de desplazamiento compatibles con el medio ambiente, fomentando el uso de la bicicleta; y reconocer que la ciudad debe ser para todos y que, por tanto, requiere suprimir los obstáculos que limitan la accesibilidad de diversos grupos sociales, especialmente a los más débiles: personas con movilidad reducida, ancianos y niños, a cada espacio urbano.

Para alcanzar los distintos objetivos, aseguran que una de las actuaciones será “ajustar periódicamente la red de transporte público de superficie a las nuevas necesidades de movilidad de los ciudadanos con ampliaciones de la cobertura de servicio y refuerzo, si conviene, de la frecuencia de determinadas líneas”.

Incluso ya se han llevado a cabo iniciativas acordes a estas pretensiones, como la puesta en marcha junto a la plataforma online Ciclogreen, que premia con descuentos y regalos los desplazamientos sostenibles de los ciudadanos y el deporte, a través de puntos, retos y recompensas, usando aplicaciones móviles.

Unos objetivos a los que podría contribuir de forma muy directa Decathlon, sus trabajadores y sus clientes. Y es que, uno de los principales objetivos de la empresa es el mantenimiento del medioambiente.

Sin embargo, algo no cuadra en esta historia. Y no encaja porque hay quienes se juegan la vida para llegar a Decathlon Cuenca, teniendo que caminar por el inexistente arcén de una carretera paralela a la autovía. Y los que no, se ven obligados a utilizar el coche.

Si lo que se pretende es fomentar hábitos saludables, reducir la polución y mantener sana y pura nuestra ciudad, una ciudad Patrimonio de la Humanidad, tienen que acordarse de que Decathlon está en Cuenca.

Es necesario que la promesa o intención de “ajustar periódicamente la red de transporte público de superficie a las nuevas necesidades de movilidad de los ciudadanos” no se quede en unas simples palabras. Los ciudadanos necesitan una solución; un carril bici, una acera o una línea de autobús; sobre todo los más mayores, esos que han descubierto el deporte gracias a Decathlon, que quieren seguir sintiéndose jóvenes, vitales y practicar deporte sin jugarse la vida en el intento ni depender de nadie para llegar hasta allí.

Una Cuenca más segura, más vital y comprometida con el entorno es posible y uno de los grandes aliados para conseguirlo es Decathlon. Una empresa cuya gran seña de identidad es el ciclismo, una empresa que está dispuesta a colaborar con iniciativas como la llevada a cabo por el Ayuntamiento, una empresa que quiere que Cuenca respire deporte.

Decathlon, la tercera marca más relevante para los españoles según el estudio “Meaningful brands” realizado a partir de la opinión de 76.000 consumidores españoles sobre 281 marcas, está en Cuenca, creando afición, descubriendo deportistas, vendiendo deporte, salud e ilusión. Llegó hace más de dos años para quedarse, aunque las malas lenguas lo quieran cerrar; el deporte más grande del mundo sigue vendiendo deporte, ilusión, creando afición y haciendo el deporte accesible a más personas y para ello necesita un cierto apoyo, que se le escuche y que sea un lugar de fácil acceso para todo el que lo necesite.

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