Inicio Cultura Mario y Manolo, el conquense y su marioneta que encandilan al mundo

Mario y Manolo, el conquense y su marioneta que encandilan al mundo

Juntos recorren el mundo pero, tras ellos, hay una gran historia

Mario cuida hasta el último detalle de Manolo

Detrás de cada artista callejero, hay una historia. Hay mimos, caricaturistas, pintores, músicos, y así, un largo sinfín de actividades que, con gran maestría podemos ver por las calles de muchas de las ciudades españolas. Una de las que más alberga es Madrid. Allí, en la calle Arenal, esa que une la Puerta del Sol con la Plaza de Ópera, tenemos a un conquense.

Se trata de Mario Serrano, un chico de apenas 23 años que reside en Madrid, pero que cada fin de semana vuelve a su Huete natal para disfrutar de la compañía de sus padres y su hermana. Él estudió en la Real Escuela Superior de Arte Dramático, y se muestra afortunado al ser uno de los pocos alumnos de su promoción que puede ejercer su profesión.

Su historia comenzó, justamente, el día que finalizó sus estudios. Entre sus ambiciones siempre estuvo viajar y conocer ese loco mundo que a todos nos rodea antes de llegar al momento de la vida en el que, según él describe, “se ata la felicidad al tener que pagar un coche, un piso, casarse y todas esas cosas…”.

Mario Serrano posa con Manolo

Para su gran primer viaje decidió salir hasta el punto más lejano de Huete. Ésa chincheta en el mapa la clavó en Australia. De la noche a la mañana, allí se encontró. Su dinero ahorrado era el menor y el nivel de inglés, reconoce, “el de cualquier joven español que solo ha impartido la asignatura en cualquier escuela o instituto público, nulo”. Para sufragar sus gastos, tocaba la guitarra en la calle, esperando las monedas que los más agraciados pudieran ofrecerle. Además lo compatibilizaba con cualquier tipo de trabajo que encontraba: camarero, cocinero, carpintero o trabajando en casas particulares.

Su desdicha llegó en Melbourne. Un fin de semana, tocando la guitarra en la calle, un desconocido se acercó. En lugar de ofrecer algo de dinero, o un sabio consejo, escupió en la funda del instrumento musical y le increpó de forma racista ante todos los que por allí pasaban. Ese día, algo cambió en su vida. Todo fue a peor y desembocó en un accidente de tráfico que le hacía tener que pasar por quirófano. Todo ello alejado de casa, sin entender el idioma, sin dinero para costear la operación y, sobretodo, sin el calor de la familia. Su ímpetu le llevó a alcanzar España y aquí conseguir la operación.

La recuperación la pasó en un sofá reclinable, pensando en aquel estúpido hombre que truncó sus sueños en Melbourne. Pronto, sus pensamientos desembocaron en la forma de retomar el camino incompleto. Y ahí nació la idea y algo más. Pensó en algo que pudiera costearle la vida mientras viajaba por el mundo o se encontraba en su país. Manolo se cruzó en su vida. ¿Qué quién es? Manolo es un músico venido a menos, movido por distintos hilos, y que sabe cantar gracias a la tecnología de un smartphone y un altavoz. Sí, Manolo es su marioneta.

Para probar la fuerza de la dupla, Mario eligió Francia. Allí comenzaría a realizar el Camino de Santiago. Apenas una muda limpia, una cantimplora y la marioneta llenaban su mochila. Día tras día, pueblo tras pueblo, en el Camino, Mario y Manolo divertían y gustaban a cada caminante o habitante de las ciudades. Éstos, agradecidos, ofrecían comida, hospedaje e incluso dinero a Mario, que afirma haber podido invitar incluso a algún bocadillo a otros peregrinos.

Un mes después, llegó a Finisterre. Allí, vio que ese Australiano y esa operación no fueron más que un gran escalón que hacer crecer al optense. Tras el Camino de Santiago llegaron otros destinos como Italia o Hungría

Ahora, Mario compagina su trabajo en el teatro con las actuaciones de Manolo en la calle Arenal. Si algún día pasan por allí, visítenlos, no se arrepentirán. Allí estarán para recibirles, siempre que no se encuentren viajando por el mundo y recorriendo kilómetros.

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